Cada vez que muere una persona ruin en trágicas circunstancias, emerge un tuit recurrente que viene a decir que si Twitter hubiese existido cuando Hitler se pegó un tiro, muchos hubieran dicho: “Hombre, hizo cosas terribles, pero nadie merece esto”. Frente al asesinato del aliado de Trump y líder juvenil Charlie Kirk, esa fue la lectura moral que se prodigó desde las redes a, sorprendentemente, d...

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istintas columnas en medios de comunicación de corte centrista o progresista. Del esperable homenaje de los ultras españoles, como el que escenificó Vox en su acto este fin de semana convirtiéndolo en “mártir”, el shock ante la magnitud de lo acontecido ha propiciado toparse con textos hagiográficos sobre lo supuestamente carismático y buen comunicador que fue el fundador de la organización Turning Point USA. “Kirk practicaba la política de manera correcta”, escribió Ezra Klein, líder de opinión liberal, en The New York Times. “[Charlie Kirk] representaba lo mejor que el mundo digital puede ofrecer”, defendió Jorge Morla en este diario, donde añadió: “Era tan solo un tipo sentado ante una cámara delante esperando a que cualquiera llegase a escupirle sus verdades o a criticar sus ideas”.