Un fantasma recorre de nuevo Estados Unidos, el fantasma de la violencia política. El asesinato en el campus de la universidad de Utah Valley del líder MAGA (Make America Great Again) Charlie Kirk, que murió de un tiro en el cuello mientras respondía en calidad de defensor de la Segunda Enmienda a una pregunta incómoda sobre la epidemia de violencia armada ante una audiencia de miles de estudiantes, refrescó este miércoles la siniestra memoria de un país que ha vivido el magnicidio de cuatro presidentes en el ejercicio de su cargo y que en los últimos años asiste a una oleada de crímenes ideológicos alentados por la crispación de una sociedad profundamente polarizada.
El columnista, teórico de la polarización y podcaster progresista Ezra Klein hizo en X la cuenta pocas horas después de la muerte de Kirk: del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 al complot para secuestrar meses antes a Gretchen Whitmer por las medidas que como gobernadora demócrata de Míchigan tomó durante el confinamiento; del ataque a martillazos a Paul Pelosi, marido de la por entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, al asesinato de dos políticos de Minnesota; y de la ejecución del consejero delegado de United Healthcare a los dos intentos, el verano pasado, de acabar con la vida el entonces candidato, hoy presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
















