El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el State Farm Stadium en Glendale, Arizona, EE.UU. EFE/EPA/Caroline Brehman

Mónica Rubalcava |

Glendale (EE.UU.) (EFE).- Apenas once días después del trágico asesinato del activista Charlie Kirk, miles de sus seguidores se congregaron para rendirle homenaje en un acto en su honor que trascendió el duelo para convertirse en una proclamación política, con discursos del presidente Donald Trump y otros miembros de su Gobierno que lo presentaron como un mártir moderno de la causa conservadora.

«Fue un terrible atentado contra los Estados Unidos de América. Fue un atentado contra nuestras libertades más sagradas y nuestros derechos fundamentales, otorgados por Dios. El arma estaba apuntada contra él, pero la bala iba dirigida contra todos nosotros, contra cada uno de nosotros», dijo Trump en un evento que tuvo la escala de un gran funeral de Estado.

El mandatario apareció en el escenario del Estadio State Farm una hora después de lo previsto y, frente a una multitud de 73.000 personas, llamó a Kirk un «héroe nacional», uno de «los más grandes patriotas de la historia de EE.UU.» y una de las «figuras más influyentes» de las elecciones que lo colocaron en el poder en noviembre de 2024.