Desde 2009, la Vuelta ciclista a España marcha en la dirección que marca Javier Guillén. El madrileño, de 52 años, asumió el mandato de la carrera después de siete años en Unipublic, la empresa que organiza la prueba desde 1979. Él es quien ha lidiado estos días con las protestas contra el equipo Israel-Premier ...

Tech y quien ha dado la cara este lunes en Madrid, epicentro de las manifestaciones pro-Palestina que provocaron este domingo la suspensión de la última etapa con salida en Alalpardo y final previsto en la plaza de Cibeles. No es Guillén, sin embargo, la cúspide de la pirámide que hace y deshace en la Vuelta a España. Desde 2014, la propietaria única de la carrera es ASO (Amaury Sport Organisation), empresa francesa del grupo Amaury que ya había adquirido en 2008 el 49% de la propiedad de la Vuelta.

ASO es la promotora de la carrera ciclista más relevante del planeta, el Tour de Francia (así como de la Vuelta a España; mientras que el Giro de Italia, la gran vuelta restante, pertenece a la italiana RCS Sports); de dos de los cinco monumentos, la París-Roubaix y la Lieja-Bastoña-Lieja; así como de la París-Niza, la Volta a Catalunya o, ya fuera del ciclismo, el Rally Dakar, el Balón de Oro o la maratón de París. Bajo el paraguas de negocio del Amaury Group, ASO es solo la rama destinada a los eventos deportivos. Dentro del mismo grupo, Éditions Philippe Amaury también es dueña de medios de comunicación como L’Equipe, el diario deportivo más influyente del mundo, Le Parisien o France Football.