El Ayuntamiento de la capital aún no ha abonado los 350.000 euros que comprometió por el final de 2025

Un fantasma recorre las oficinas de Unipublic en Madrid, desde donde se dibuja el mapa con las etapas de la Vuelta de 2026. Es rojo, verde, blanco y negro, como la bandera de Palestina cuyo recuerdo aún provoca pesadillas a Javier Guillén, el director de la carrera, ondeando a miles en las cunetas de la pasada Vuelta en manos de activistas y el pueblo que, protestando por la participación del equipo Israel-Premier Tech, forzaron el corte y la anulación de algunas etapas e impidieron que la carrera llegara hasta su meta final al pie de la fuente de la Cibeles, en Madrid, y el podio final quedó sin usar.

Guillén vivió aquel domingo de septiembre pasado una de las peores experiencias que puede temer el organizador de una carrera, y a apenas cuatro semanas de la presentación —el 17 de diciembre, en la glamurosa Montecarlo de las rosas, la jet set y los casinos del recorrido de la Vuelta del 26, que partirá el 22 de agosto del Principado de los Grimaldi—, vuelven a revivir sus temores las noticias que llegan de Canarias, donde esperaba encontrar puerto de amarre una vez descartado un final de Vuelta en Madrid de nuevo. El plan era magnífico, cinco días en Canarias con etapas en las dos islas más grandes, Gran Canaria y Tenerife, ascensiones al Teide y al Pico de las Nieves, una contrarreloj...