Muchos niños comen en el colegio y no se lavan los dientes después. Y deberían hacerlo porque limpiarse la boca previene afecciones asociadas a una escasa higiene como las caries. “Y, lo más importante, favorece la adquisición de este hábito”, explica
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dtm="">Iván Carabaño, jefe del Servicio de Gastroenterología y Nutrición Infantil del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. El experto también destaca la importancia de observar a los menores cuando realizan su higiene bucal para comprobar que lo hacen correctamente: “La clave está en la repetición (dos o tres veces al día), en dar ejemplo y supervisarles. Ellos aprenden por imitación, así que ver a sus padres y hermanos mayores cepillarse los dientes es fundamental para convertirlo en parte de la rutina diaria e interiorizarlo sin esfuerzo, como lavarse las manos o ducharse”.
Unos hábitos incorrectos de higiene oral en la infancia son los cimientos para una boca adulta enferma. “Si el pequeño no tiene una rutina adecuada de cepillado dental suele mantenerse en la vida adulta, con el consiguiente aumento del riesgo de tener enfermedades periodontales”, continúa Carabaño.
Cepillarse en el colegio tras la comida es valioso, sobre todo para los menores que tienen la boca especialmente delicada. “Es el caso de los niños propensos a tener caries o con ortodoncia. Es recomendable que los padres pidan un informe al dentista para que el niño pueda lavarse los dientes si no está permitido hacerlo en el centro escolar”, aconseja el dentista José Manuel Fernández, director de la Clínica Oporto Dental en Madrid. Este especialista también recomienda la implicación de los progenitores. “Se pueden cepillar la boca con sus hijos para que sepan cómo hacerlo, asuman que forma parte del día a día y aprendan a hacerlo bien solos en el colegio”, reitera.






