El mismo día de la entrevista al escritor croata Robert Perišić (Split, de 56 años), la arqueología subacuática descubría a una profundidad de medio centenar de metros en las aguas de Komiža, cerca de la isla de Vis...

, un barco de los tiempos cuando los griegos fundaron Issa y Faros, sus colonias en Vis y Hvar, en la costa croata. En realidad, el barco, del siglo IV a. C., había sido encontrado el año pasado, pero solo ahora se confirmaba la importancia del descubrimiento.

Perišić publicaba casualmente en fechas similares, como si fuera una premonición, una especie de odisea al respecto, un viaje mitológico con el sentimiento animalista y la aventura naturalista como argumento de fondo: Una gata al final del mundo (Elefanta Editorial, México), ambientada en la antigüedad clásica. El protagonista, acompañado de una gata y un burro, viaja en barco a fundar una polis a tierras ignotas, cuando las antiguas tribus ilirias dominaban el Adriático.

Es un escritor de mitologías realistas, reconocido dentro y fuera de las fronteras de su país natal. Como él mismo reconoce, ha evolucionado hacia una fantasía más extrema sin que el lector lo perciba necesariamente. Antaño dedicado profesionalmente al periodismo, sobre todo el cultural, su vocación es eminentemente literaria. Fundó la revista literaria Godine (posteriormente Godine Nove). Se hizo un nombre en el ámbito a través de sus críticas y ensayos literarios, publicados en las revistas Feral Tribune y Playboy, más tarde en la revista semanal Globus. Esa faceta de emprendedor y analista de la literatura todavía la mantiene a través del festival local Lit link, punto de encuentro y promoción de escritores y editores. Reconoce que observa su literatura desde la óptica del crítico.