El pasado febrero, PP, Vox y Junts tumbaron en el Congreso el "escudo social", una medida que, entre otras cosas, extendía la moratoria antidesahucios y permitía a muchas familias mantenerse en sus hogares. En abril, los mismos tres partidos también hacían caer el decreto para la prorroga de los alquileres. Así, con un simple "No", derecha y extrema derecha empujaron a más de 60.000 familias al borde del abismo, agravando, aún más si cabe, la crisis habitacional y de vivienda que vive nuestro país. Precisamente sobre esta problemática, causada y promovida por una deliberada inacción política y atenazada por las garras de los fondos buitre, es sobre lo que ahonda Ravalear, el nuevo thriller inmobiliario creado por el cineasta catalán Pol Rodríguez.PublicidadLa serie, que se estrena el próximo 22 de mayo en HBO Max, se inspira en la historia personal de Rodríguez, cuya familia fue desahuciada en 2021 del restaurante que regentaba desde hacía casi un siglo en el barrio barcelonés del Raval. Codirigida con Isaki Lacuesta -con quien ya alzó un Goya a la mejor dirección por Segundo Premio en 2025-, el creador explora en Ravalear la violencia estructural que se ceba con los más vulnerables con el foco puesto en la mayor crisis de nuestro tiempo: la de la vivienda. Ver vídeo Tráiler de 'Ravalear'.HBOEn Ravalear, Àlex - interpretado por un magistral Enric Auquer- y su familia - formada por María Rodríguez Soto, Francesc Orella, Lluïsa Castell y Quim Àvila- luchan por mantener el centenario Can Mosques (Can Lluís, en la realidad) después de que su edificio haya sido adquirido por el fondo Eurohome. Por el camino, la serie ahondará en temas como la pérdida de identidad de las ciudades, explorará la okupación como forma de resistencia ante la injusticia y llevará al límite a sus protagonistas mostrando las artimañas con las que el mundo inmobiliario está dispuesto a expulsar a las personas de sus hogares con tal de hacer negocio.Fondo 'de inversión' es un eufemismoAunque Ravalear es una ficción, la serie bebe indudablemente del formato documental. Su puesta en escena lo evidencia casi desde el principio, pues el tándem Rodríguez-Lacuesta ha optado por introducirnos a cucharadas en el mundo multicultural y frenético del Raval a través de sus vecinos y sus humildes calles, balcones y tendederos; siempre cámara en mano, con cortes de plano agresivo y zooms para acelerar las escenas; de la mano de actores no profesionales, en catalán, pakistaní, árabe… En definitiva: que no dejemos de respirar Raval ni un solo momento. Un barrio que contrasta enteros con lo que implica la zona del puerto de Barcelona, con sus altos edificios de oficinas, sus bulliciosas avenidas, playas y grandes cruceros repletos de turistas: allí donde más cómodo se encuentra Eurohome y los antagonistas de esta historia, Claire (Alba Guilera), del fondo buitre, y Cristóbal, un agente inmobiliario sin escrúpulos interpretado por el gran Sergi López (Sirat), y que están decididos a hacer -por la vía de lo legal, lo alegal y lo ilegal- de Can Mosques un infierno.PublicidadEs difícil ver Ravalear y no pensar en otro producto audiovisual, estrenado hace apenas unas semanas, como Se nos ha ido de las manos, el documental de RTVE grabado por el comunicador y periodista Carles Tamayo. En el primer episodio de éste, Tamayo y su equipo se infiltran en este mundo inmobiliario, entre promotores y agencias, y descubren un negocio rapaz y sin escrúpulos, en el que se desvirtúan términos como "ética" o "justicia", para que jugar con la vida de la gente no resulte un inconveniente de cara a ganar más dinero. Así, generan su propio argot: una serie de eufemismos en los que ya no existen "casas" ni "viviendas", sino "unidades" o "activos"; no hay "edificios", sino "bienes raíces" o "lotes"; y así toda una ristra de términos en inglés -houseflippling, microhousing…- con el que evitan hablar de desahucios, especulación o, directamente, de personas.En Ravalear, Rodríguez presenta un mundo, el del Raval, que es diametralmente opuesto a las "ferias de inversores" con jamón, gazpacho y vino que nos desvela Tamayo. Serie y documental son vasos comunicantes, y refuerzan la idea troncal de la primera: la de entender la crisis de vivienda como una lucha de género, antirracista y, sobre todo, de clase. Una lucha en la que la violencia tiene una escala vertical y descendente, en la que la única forma que tiene Can Mosques de sobrevivir pasa por resolver sus problemas familiares y abrazar la comunidad, el barrio, frente a los grandes fondos buitre y su red de estómagos agradecidos, que va desde las agencias inmobiliarias hasta las empresas de desokupación. Un thriller apasionante, "sin pistolas" -para aportar realismo, según recalca el propio Rodríguez-, en el que ni Àlex ni su familia tienen un momento para pararse a pensar en sus propias contradicciones, pues este fondo buitre no se detendrá hasta que los eche de su restaurante.PublicidadEl político, personaje ausenteLlama la atención que Ravalear no presenta ni un solo personaje que se dedique a la política institucional, ni para bien, ni para mal. Simplemente, ni están ni se les espera en esta historia. Hay alguna mención a "los políticos", así en general, pero como si fuera algo ajeno a lo que ocurre allí, pues en Ravalear la única política es la que se hace desde abajo, desde las asociaciones vecinales o desde los sindicatos.En una entrevista para Time Out, el propio Rodríguez señalaba que si alguien debía sentirse interpelado por su serie, esa era "la clase política". Una clase política que, sin duda, refleja en esa ausencia como la culpable de la situación que barrios como El Raval en Barcelona, Lavapiés en Madrid, y tantos otros de las grandes ciudades en España viven a día de hoy. Su inacción para elaborar las leyes necesarias para atajar la situación, con formaciones que tumban las pocas medidas que sirven de parche para las familias, y sin la voluntad política con la que enfrentarse a quienes especulan con la vivienda, son, para Ravalear, la razón detrás de la jungla en que se ha convertido el acceso a la vivienda en España y la pérdida de identidad de sus ciudades.Así, Pol Rodríguez firma en Ravalear una serie excelente, con la que articula una venganza personal contra la especulación inmobiliaria y reimagina su propia historia familiar y cómo habría sido salvar el mítico Can Lluís de los fondos buitre. Una obra que ya hizo historia tras ser la primera serie española en entrar en la sección oficial del Festival de Berlín (Berlinale), y que sin duda está llamada a ser una de las mejores en el panorama nacional de 2026.
Pol Rodríguez imagina en 'Ravalear' su venganza personal contra la especulación y los fondos buitre
La de HBO está llamada a ser una de las series del año en el panorama nacional, un relato que busca en la revolución una salida contra la gran crisis social de nuestro tiempo....








