El desahucio vuelve a ser una amenaza para miles de familias vulnerables tras el rechazo de las derechas a su protección y los efectos de la guerra de Irán en el horizonte

No habían pasado ni tres horas desde que a finales de febrero PP, Vox y Junts votaron en contra de prolongar el escudo social cuando a los juzgados de toda España comenzaron a llegar correos de abogados pidiendo que se reactivasen los desahucios paralizados desde 2020. El Decreto vigente no había logrado los apoyos políticos suficientes y ...

desde ese día, el término “vulnerable” ya no salva a nadie de terminar en la calle.

“Tengo mi vida metida en un montón de cajas”, dice Ana de 63 años, un nombre elegido por ella para no revelar su identidad. A la votación en la Carrera de San Jerónimo le siguió una llamada de su abogada para decirle que en cualquier momento podría llegar la fecha de desahucio y desde entonces no ha dejado de hacer bultos que se apilan en el salón de su casa de Carabanchel. Sin empleo y débil de salud, el mismo banco que le vendió la casa hace 21 años es el mismo que ahora se la quita. La entidad lleva seis años esperando para ello. “No sé dónde iré a partir de ahora. Las Navidades fueron angustiantes pero la abogada me dijo que hubo una prórroga”, dice en referencia a los dos meses que utilizó el Ejecutivo para negociar un nuevo escudo social cuando el ataque contra Irán no estaba ni siquiera en el horizonte. “A mi edad es casi imposible encontrar trabajo. Estoy enferma y ahora también vivo con una depresión que no me deja respirar”, dice llevándose la mano al pecho.