El Derecho no es una ciencia exacta, desde luego. Pero en un sistema político occidental moderno basado en la Ley y en la separación de poderes, no puede ser que el proceso de subsunción hecho por los tribunales —la operación mental mediante la cual quien aplica la norma decide que un determinado hecho está contemplado en la Ley— sea completamente imprevisible y arbitraria. El código del Derecho no es el de las ciencias naturales —verdadero o falso—, sino algo mucho menos claro: que una determinada interpretación “se pueda sostener”, esto es, que no sea completamente irrazonable....
El término lawfare, más que referirse a un concepto preciso, es un arma arrojadiza en el debate político. Se usa para afirmar que un tribunal está torciendo el Derecho con fines políticos persiguiendo a algún agente político para neutralizarlo como tal. Se ha dicho que ha habido lawfare contra Donald Trump, contra Pedro Castillo, contra Jair Bolsonaro o contra Luiz Inácio Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner o Pedro Sánchez. En Derecho, el término sirve de poco. No es posible pronunciarse en el plano jurídico sin examinar en detalle una determinada aplicación de las normas, un determinado proceso.






