Cerveza en mano, libros en la otra, y una conversación cruzada entre stands y talleres: así se vive la segunda edición de Back to the Book, el festival madrileño dedicado al universo de las editoriales independientes. Durante tres días, la Casa del Lector en Matadero se convierte en un punto de encuentro entre generaciones, culturas, autores y lectores que buscan algo más que un libro: una conversación.
Back to the Book nació hace dos años, impulsado por Giuseppe Grosso y el equipo de la editorial Altamarea. “Queríamos una feria solo de la clase media de la edición, donde la propuesta editorial tuviera un criterio claro y homogéneo”, explica Grosso.
No es una feria al uso, y por eso prefieren llamarlo festival. “Back to the Book tiene una vertiente festiva. Aquí hay música, café, cerveza… Queremos que el libro forme parte de la vida cotidiana, no que quede relegado a un rincón de silencio”, resume Grosso.
El taller de fanzines, a cargo de nos vigilan bb y Lara Martínez, fue una de las propuestas más participativas del primer día del festival. Bajo una consigna provocadora —“cortar libros como mantequilla”— se cuestionó la propiedad intelectual, se desarmaron viejos ejemplares y se exploraron nuevas formas de publicación libre en un ambiente distendido.







