Los vinos de este territorio de la Italia noroccidental se han hecho un hueco importante en el corazón de los amantes del vino. Sus regiones estrella, Barolo y Barbaresco, ofrecen las expresiones más brillantes de nebbiolo, uva tinta de muy poco color, pero tánica y de viva acidez que, a diferencia de

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ocios/2023-09-23/el-vino-de-burdeos-se-duerme-en-los-laureles.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/negocios/2023-09-23/el-vino-de-burdeos-se-duerme-en-los-laureles.html" data-link-track-dtm="">la cabernet de Burdeos y la pinot noir de Borgoña, no se da bien fuera de su región de origen.

El Piamonte del siglo XXI sigue la estela de Borgoña: muchos productores de tamaño medio y pequeño, vinos de terruños cada vez más específicos, capacidad de envejecimiento y precios al alza que convierten sus mejores etiquetas en objeto de inversión. Dentro del complejo sistema de denominaciones de origen italiano, dado a otorgar un nombre casi para cada estilo de vino, en Piamonte conviven y se superponen un buen número de indicativos. A ellos se han sumado en las zonas de más prestigio los MGA (menzioni geografiche aggiuntive), que funcionan de forma parecida a los crus franceses y han dado alas a los vinos parcelarios al más puro estilo borgoñón. Funcionan desde 2007 en Barbaresco, 2010 en Barolo y 2017 en Roero, aunque, a diferencia de Francia, no existe jerarquía y se trata de una clasificación horizontal.