Los incendios forestales han calcinado este verano cerca de 400.000 hectáreas de bosque, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), pulverizando así el récord de 2022. En Cataluña, las llamas se han cebado especialmente con las comarcas de Lleida y del centro-sur, desde donde Bodegas Torres impulsa un plan de gestión forestal para combatir los incendios y el cambio climático. Con más de un millar de hectáreas de viñedos y otras 1.800 de bosque, la centenaria bodega propiedad de la familia Torres ha renovado el convenio con la Federación de Asociaciones de Defensa Forestal (ADF) Penedès-Garraf. “Los bosques catalanes están muy desordenados y son tan homogéneos que son un polvorín para los incendios de sexta generación. La filosofía de que el bosque no se puede tocar empieza a cambiar”, apostilla Xavier Sort, director de sostenibilidad de la empresa.
En Cataluña solo se gestiona el 20% de los bosques de forma activa y continuada, cuando la media europea es del 50%. Las lluvias abundantes del último año y un inicio de verano tórrido han favorecido la proliferación descontrolada de biomasa que son puro combustible para las llamas. Por eso, Bodegas Torres apuesta por un paisaje mosaico. “Está demostrado que esta distribución funciona, pero es todavía más efectiva con las viñas, que actúan de cortafuegos porque el choque térmico reduce el avance de las llamas”, explica Sort. “Incentivar las talas selectivas, fomentar la ganadería extensiva y la limpieza del sotobosque nos puede ayudar frente a los fuegos”, añade.






