La disminución de la ganadería extensiva y la falta de gestión de los bosques ha hecho que en los últimos años la masa forestal de la Val d’Aran, en el Pirineo de Lleida, haya crecido de forma descontrolada. El exceso de masa arbórea, que antes estaba alejada de los cascos urbanos, ahora los rodea, y, sumado al aumento de temperaturas derivado del cambio climático, supone un incremento incesante del riesgo de incendios. Un polvorín. Como también ocurre en otras zonas del norte de España que este verano se están viendo afectadas por numerosos y graves incendios.

Por ello, en Vilamós, un pequeño pueblo de poco más de 180 habitantes a 1.255 metros de altitud, se ha puesto en marcha el proyecto Ovihuec.dat, una prueba piloto a nivel nacional que consiste en crear un rebaño de ovejas y cabras comunitario de titularidad pública gestionado por un pastor. El objetivo, limpiar el exceso de masa forestal en torno al pueblo para reducir el riesgo de incendios, recuperar el paisaje tradicional, mejorar la biodiversidad y apoyar a la ganadería extensiva. El proyecto se suma a las iniciativas municipales de prevención que se llevan a cabo en varios pueblos rurales del país.

La iniciativa tiene su embrión en una conversación informal en las fiestas del pueblo, en agosto de 2021, entre el alcalde de Vilamós, Oriol Sala, de 29 años; y el secretario de Estado de Reto Demográfico, Paco Boya, exresponsable de la institución que gobierna la Val d’Aran. Sala le planteó que era necesario actuar para frenar el crecimiento descontrolado de la masa forestal del territorio. Le preocupaba porque veía que, con la desaparición del sector ganadero, en caso de incendio, el fuego llegaría fácilmente a las 170 casas (44% de primera residencia) del municipio.