Ganado junto a una zona afectada por el fuego en la parroquia de Bendollo (Quiroga). EFE/ Eliseo Trigo

Juan Javier Ríos |

Madrid, 22 ago (EFE).- La reducción de la ganadería extensiva en España, con censos que han caído más de un 8 % en los últimos 10 años, se ha convertido en un aliado para la propagación de incendios en unos bosques necesitados de rumiantes que coman pasto para que esa cubierta no se convierta en combustible para el campo.

Los paisajes de ganado pastando en dehesas, montes, praderas y valles son postales cada vez menos usuales y eso es algo que queda reflejado cuantitativamente: entre 2014 y 2024 la cabaña de ovino (esencial para el pastoreo) se redujo un 12,6 % (13,5 millones de cabezas a finales del año pasado).

En caprino, el retroceso fue también de un 12,6 % en ese período (ahora hay censados 3,26 millones de animales de esta especie), mientras que en vacuno hubo un ligero ascenso del 3,95 %, hasta los 6,32 millones de cabezas, según la encuesta de «Efectivos de Ganado» del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.