Con el curso recién comenzado y la rutina en marcha, todas las miradas
O suscríbete para leer sin límites
-infantil.html" data-link-track-dtm=""> se dirigen a la adaptación. Y es que dicha transformación no se da en cuestión de días, sino que supone un proceso importante a nivel familiar, que se desarrolla a lo largo del primer trimestre escolar y que precisa de tiempo y paciencia.
Hay quienes necesitan de unos días para adquirir una rutina y quienes, por el contrario, necesitan de varias semanas. Y todas estas opciones se encuentran dentro de la normalidad del proceso. No será lo mismo para aquellos niños que empiecen por primera vez en un centro escolar que para quienes cambien de curso y estén ya familiarizados con el centro, el profesorado y los compañeros.
Teniendo en cuenta cualquiera de las circunstancias, es habitual encontrarse con menores que inician muy bien el curso, con alegría y motivación y van perdiendo esta ilusión a lo largo de los días. Y sus padres pueden encontrarse ante la negativa de querer ir al colegio, estando más irascibles, demandando más atención o mostrando alterados hábitos de la vida diaria que ya estaban adquiridos, como el sueño, la alimentación o la autonomía personal.







