Primero desplegó agentes federales y tropas en Los Ángeles. Después, en Washington DC. Ahora el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para —en sus palabras— “arreglar” Chicago, otra gran ciudad bajo gobierno demócrata, alcalde afroamericano y que se había declarado santuario para la inmigración. La medida, ha advertido el republicano, puede llegar “en el próximo día o dos”. Como anticipo, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que ya habían reforzado su presencia en las cercanías de la metrópolis, han anunciado este lunes el inicio de una gran operación de redadas en sus calles para detener a migrantes irregulares.

La operación, apodada Midway Blitz, se ha anunciado casi en el mismo momento en el que el Tribunal Supremo daba un enorme espaldarazo a la agresiva política migratoria de Donald Trump, al permitir las agresivas redadas indiscriminadas del ICE en Los Ángeles. La decisión del Supremo cancelaba la prohibición de un tribunal inferior de que las “patrullas itinerantes” de la agencia migratoria realizaran arrestos indiscriminados en Los Ángeles. También prohibió interceptar a personas por motivos de raza, idioma, lugar de trabajo o por la ubicación en la que se encontraran.