El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la clausura del acto ‘Por un pacto de Estado frente a la emergencia climática’, el pasado lunes 1 de septiembre en Madrid. EFE/Chema Moya

Madrid (EFE).- Después de que no se haya aprobado ningún proyecto de ley de presupuestos en la presente legislatura, convencer a los socios de la conveniencia de unas nuevas cuentas del Estado es la meta que se ha puesto Pedro Sánchez para el nuevo curso político, que asume que será complejo y que ha iniciado en tensión con los jueces.

Ya en el balance de gestión que hizo a finales de julio, el presidente del Gobierno aseguró que esta vez sí que presentarán el proyecto de ley presupuestario, y nada más comenzar septiembre ha ratificado esa promesa, y su vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha certificado que se llevará al Congreso y se votará.

«Los grupos son los que tendrán que retratarse y, en su caso, explicar a los ciudadanos por qué rechazan unos presupuestos que beneficiarían a los intereses de todos», subrayan a Efe fuentes del Ejecutivo.

La imprevisibilidad de Junts, los mensajes de ERC de que no cuenten con ellos si antes no se cumple todo lo pactado previamente, y los crecientes mensajes hostiles de Podemos hacia el Gobierno, hacen reconocer que la tarea no es fácil, pero Sánchez no tira la toalla.