Muy sonriente, Carlos Alcaraz responde a los periodistas después de haber sorteado a Novak Djokovic por 6-4, 7-6(4) y 6-2 (en 2h 24m), y asegura que en el caso de triunfar otra vez en Nueva York, algo que todavía ve lejano, planea otra novedad con el pelo. Su afeitado impactó, pero el giro sería superior: “¡Aún mejor, aún mejor! Si sucede, ya lo veréis. Sorpresa, sorpresa…”. El murciano, de 22 años, está feliz por el hecho de haber tumbado a la leyenda, quien además le había ganado todos los duelos sobre pista dura y supone para él siempre un quebradero de cabeza; de hecho, no hay adversario, ni siquiera su contemporáneo Jannik Sinner, que le genere mayor estrés emocional.

¿Más nervios esta vez? “Bueno, probablemente, pero no por los partidos anteriores contra él, sino más por el hecho de estar en unas semifinales y además contra Novak. No es fácil jugar contra él, la verdad. Estaba pensando en la leyenda, en lo que ha logrado en su carrera. Eso lo hace aún más difícil”, reconoce el murciano, quien por primera vez ha llegado limpio al último episodio del torneo, sin ceder un solo set, y que dice que el de Belgrado está al nivel físico de un chico de 25 años, en vez de los 38 que celebró en mayo. Su respeto por el serbio es reverencial. “Es una persona maravillosa, hablamos mucho, y está siempre ahí para ayudar a los jóvenes”, recalca.