Varios socios se remojan en la piscina para paliar el calor de septiembre en Sevilla. Solo unos metros más adelante, otros juegan al pádel mientras Pablo Carreño, semifinalista por dos veces en el US Open y entre los diez del mundo en 2017, disputa su partido de cuartos contra Lahovic. Es la esencia del Real Tenis Betis, club deportivo sevillano que organiza cada año la Copa Sevilla, un ATP Challenger 125 que alcanza su 62ª edición. Carreño acabó perdiendo su partido ante el tenista serbio. La que no pierde es una institución familiar que ha conseguido organizar el cuarto torneo de tenis en España por asignación de puntos ATP y por trascendencia después del Masters 1.000 de Madrid, el ATP 500 de Barcelona y el ATP 250 de Mallorca. La Copa Sevilla es el Challenger más antiguo de Andalucía y el sexto de todo el mundo. Aspira a ser un Challenger 175.
Nada más entrar al club, un enorme panel en verde, pues el verde es el color predominante en este Club Tenis Betis, muestra al visitante los campeones del torneo. Nombres ilustres deslumbran en algunas de sus ediciones, la primera en 1963. Manuel Orantes ganó en 1966; José María Gisbert en 1970; Francis Roig, en 1987 y 1996; Tommy Robredo en el año 2000; Pablo Carreño en 2014; Casper Rud en 2016, Auger-Aliassime en 2017; Davidovich en 2019, con Roberto Carballés triunfador en las tres últimas ediciones.







