Sí, ya sabemos que el pisto manchego de verdad de la buena, cuya receta está labrada en piedra en un campo en mitad de La Mancha y guardada por cuatro caballeros día y noche, solo lleva pimiento verde y tomate: aquí os dimos una receta manchega de primera mano. Pero como nos parece un desperdicio no aprovechar las buenas hortalizas del verano como la berenjena y el calabacín, nos hacemos un pisto de verano ilustrado a más no poder que los puristas podéis llamar pimiento verde y tomate con cosas, como gustéis.
De modo que hemos añadido calabacín y berenjena, que están en su momento, amén de una buena cebolla sofrita porque va bien con todo y somos forofos de la cebolla y su dulzor. Sazonado con un poco de pimentón y otro poco de vinito blanco, la cosa sale fetén. Madre mía, en cuantísimos pecados estamos incurriendo. Si preparas este pisto en cantidad te ayudará a solucionar varias comidas, añadiéndole unas patatas fritas, una conserva de pescado, extendiéndolo o no sobre un pan, completándolo con unos garbanzos crujientes, gratinándole por encima un queso fundente… las posibilidades de un pisto de verano son infinitas.
Tiempo: 60 minutos
Dificultad: Sofreír perfectamente las hortalizas, sin que se quemen, pero dejándolas bien tiernas.






