A pesar de que en general se oculta, son frecuentes las relaciones sentimentales en el entorno laboral. En España, el porcentaje oscila entre el 21 %, según datos publicados por Infojobs, y el 80%, según Zety, dependiendo del tipo de relación (desde romances casuales hasta relaciones más formales).

La elevada frecuencia explica por qué tantas compañías consideran imprescindible regularlas mediante protocolos específicos.

En los casos que estas relaciones acaban en prensa tienen un efecto muy mediático, como el reciente despido del CEO de Nestlé en Suiza, así escándalos previos en EE UU.

Respecto al caso más reciente, Laurent Freixe, consejero delegado de Nestlé, ha sido destituido tras ocultar deliberadamente una relación sentimental con una subordinada, en clara violación del Código de Conducta de la empresa, que exige notificar estas situaciones. Investigado internamente y también por terceros, inicialmente negó la relación, pero finalmente fue despedido sin compensación.

Aunque Suiza no prohíbe legalmente las relaciones entre empleados, muchas empresas —como Nestlé— exigen transparencia para evitar conflictos de interés. No informar sobre una relación considerada relevante se interpreta como una falta grave en materia de buen gobierno corporativo.