El amor secreto en la oficina tiene un coste en Estados Unidos: la pérdida del empleo. El hasta este lunes CEO de Nestlé, Laurent Freixé, ha sido el último en unirse a la lista de altos ejecutivos que han perdido su puesto por mantener y ocultar sus relaciones románticas con empleados. La relación no declarada que Freixé mantenía con una subordinada directa fue revelada tras una investigación interna de la propia compañía. En el caso de Andy Byron, director ejecutivo de Astronomer, la investigación no hizo falta. Fue la Kiss Cam (cámara de besos) de un concierto de Coldplay en julio la que hizo pública —y viral— su relación con Kristin Cabot, jefa de recursos humanos de su misma empresa. El desenlace de ambos fue el mismo: a la calle. Y no son los únicos. Forman parte de un largo goteo de grandes cargos que no informaron a sus empleadores de las relaciones sentimentales que mantenían en el entorno laboral, tal como exige la gobernanza de la mayor parte de las empresas estadounidenses.
La historia es siempre la misma. Un alto ejecutivo de una gran empresa empieza una relación sentimental con alguien de su entorno laboral. Los nuevos amantes ocultan a la empresa el vínculo, lo que supone la violación de los códigos de conducta. La relación es descubierta tras una investigación interna. O una Kiss Cam. La compañía cesa al directivo o le presiona para que dimita y el caso salta a los titulares de la prensa. Repasamos algunos de los casos más sonados:















