El despido de Laurent Freixe, el máximo directivo de la mayor empresa de alimentación europea, dueña de marcas como Nescafé, Kit Kat o Nesquik, se produjo después de numerosas quejas de los empleados por la relación secreta que mantenía con una subordinada directa. Según información del medio británico Financial Times, la compañía inició una investigación al respecto a finales de primavera después de recibir varias denuncias en el sistema interno de quejas de la compañía, el conocido como ‘Speak Up’. En este sistema, los empleados se quejaron de un supuesto conflicto de intereses y de un trato de favor por parte de Freixe.

Hace tan solo un mes, la compañía dio por finalizada la investigación interna que dictaminó que las acusaciones eran infundadas. Sin embargo, el torrente de quejas no paró y la multinacional decidió volver a intentarlo, pero esta vez la investigación contó con la ayuda de un abogado externo. En dicha investigación participó Pablo Isla, miembro del consejo de Nestlé desde 2018 y su futuro presidente no ejecutivo a partir del año que viene, puesto en el que sustituirá a Paul Bulcke, quien también formó parte de las pesquisas.

La investigación determinó que la relación sentimental efectivamente existía y con los resultados de la misma encima de la mesa, la junta directiva de Nestlé dio el paso de despedir a Freixe este lunes. “Esto llega en un momento delicado, ya que Nestlé ya está en el punto de mira en medio de un flujo de noticias negativas”, dijo el analista de Vontobel, Jean-Philippe Bertschy, a Bloomberg. Este escándalo se produce apenas dos meses después de que la policía gala entrara en las oficinas de la compañía en una investigación sobre el presunto uso de métodos de filtración no autorizados en su agua mineral embotellada, que se sumó a la retirada de los mercados estadounidenses de comidas congeladas supuestamente contaminadas, también este año.