El creciente volumen de operaciones ferroviarias y viajeros; la complejidad de coordinar a tres operadoras de alta velocidad sobre 4.000 kilómetros en líneas que, en buena parte, fueron diseñadas para el servicio de Renfe en exclusiva, y agentes externos como son los robos de cable o los recientes incendios forestales, explican, según el ministro de Transportes, Óscar Puente, buena parte de las incidencias que están sufriendo los viajeros tanto en servicios de altas prestaciones como en el tren convencional.
La aplastante imagen de trenes varados en medio de la nada, con viajeros pasando la noche en los convoyes, está sirviendo de carburante para la crítica contra la acción del Gobierno; también lo hacen los problemas operativos que se concentran en los núcleos de Cercanías de Madrid y Barcelona. El titular de Transportes ha señalado en el Congreso que Renfe trabaja ya en un nuevo plan de adquisición periódica de flota: “No podemos estar 15 años sin comprar trenes y de repente encargar 400. Necesitamos realizar compras periódicas para anticiparnos a la obsolescencia del material rodante y evitar que toda la flota se acerque al final de su ciclo de vida a la vez”.
La avanzada edad de la flota del operador dominante, la pública Renfe, no ayuda a elevar la fiabilidad de este modo de transporte, al igual que el largo historial de problemas que acumula el último modelo de alta velocidad, el Talgo Avril, desde su estreno en mayo de 2024. El ministro, sin embargo, se agarra a la comparativa con el resto de Europa: “Solo en Suiza el tren es más puntual que en España”, ha resaltado.







