El Gobierno se ha plantado ante el nuevo tijeretazo de capacidad de Ryanair en España, con la supresión anunciada esta mañana de un millón de asientos para la temporada aérea de invierno en aeropuertos regionales. Una decisión contra la que han cargado duramente Aena y UGT, y que causa un revuelo mayúsculo en ayuntamientos afectados, como el de Vigo, o en el Gobierno de Cantabria. “No nos someteremos a las decisiones arbitrarias de Ryanair”, ha aseverado el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.
La aerolínea deja de operar en invierno en la citada Vigo, Tenerife Norte, Valladolid y Jerez (de los dos últimos ya ha salido en verano); retira los dos aviones que tenía basados en Santiago, donde reduce un 80% su oferta; la rebaja es del 45% en Zaragoza; resta un 38% de los asientos desplegados en Santander; el ajuste llega al 16% en Asturias, y alcanza el 2% en Vitoria frente a lo programado en la temporada invernal 2024-2025. El consejero delegado de la compañía, Eddie Wilson, ha llegado a afirmar en rueda de prensa que “España es un país cerrado al turismo”, al no contar con nuevos incentivos al tráfico aéreo o subir las tarifas aéreas para 2026 en un 6,6%, lo que equivale a 68 céntimos de euro por viajero.












