Varios jornaleros del campo en Egipto. EFE/FAO/Ahmed Elsheemy

Pablo de Aguinaco |

El Cairo (EFE).- La muerte de 18 jornaleras -en su mayoría adolescentes- en un accidente de tráfico en Egipto es un síntoma más de la precariedad laboral del sector agrícola del país, del que proceden buena parte de las frutas y verduras que llegan a los mercados europeos tras ser recolectadas en su mayoría por mujeres y niñas pobres.

El siniestro ocurrió el pasado 27 de junio en la provincia de Menufiya, al norte de El Cairo, cuando una furgoneta sin las más mínimas condiciones de seguridad volcó mientras trasladaba a un grupo de trabajadoras a un viñedo. El conductor y las 18 jornaleras murieron en el acto.

«Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Una de las chicas tenía 13 años. Otra, 33. Las demás estaban entre los 15 y los 18. Todas trabajaban 12 horas al día por solo 130 libras egipcias -unos tres euros-, sin contrato, sin descansos y sin protección», relató a EFE la abogada laboralista Rahma Arafat, del Centro de Servicios Sindicales y de Trabajadores (CTUWS).