La fotografía de Nilüfer Demir del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi, en una imagen de archivo. EFE/Arne Dedert

Redacción Internacional, (EFE).- Diez años después de que el pequeño Alan Kurdi apareciera muerto en una playa de Turquía tras haberse ahogado en el intento de cruzar a Grecia, más de 30.000 migrantes han fallecido o desaparecido en el Mediterráneo, denunció este martes Amnistía Internacional, que consideró que Europa «sigue fallando» a quienes buscan protección.

La ONG, que utiliza cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), subrayó en su comunicado que Europa «cada día renuncia con mayor ahínco a sus valores fundacionales: dignidad humana, libertad, igualdad y derechos humanos».

En esta década, según Amnistía Internacional, la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros «han persistido en sus planes de externalizar a otros países sus responsabilidades respecto al asilo, por mucho que se han criticado, condenado y rechazado las vulneraciones de derechos humanos que implican».

«Primar las políticas de externalización y el control de fronteras solo provoca más sufrimiento y muerte. La solución pasa por poner en el centro a las personas y que los Estados asuman la responsabilidad de abordar las causas que provocan los desplazamientos forzados, tales como el cambio climático», señaló la organización humanitaria.