A Carlos Cárdenas Zepeda lo arrestaron por segunda vez el 19 de agosto de 2025. En su casa en Managua. Los policías del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo detuvieron en ambas ocasiones por motivos políticos, específicamente por ser asesor jurídico de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, un cuerpo colegiado conformado por varios obispos católicos

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merica/2024-11-14/ortega-y-murillo-destierran-al-obispo-carlos-enrique-herrera-presidente-de-la-conferencia-episcopal-de-nicaragua.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/america/2024-11-14/ortega-y-murillo-destierran-al-obispo-carlos-enrique-herrera-presidente-de-la-conferencia-episcopal-de-nicaragua.html" data-link-track-dtm="">aborrecidos por la pareja copresidencial. Su familia no supo dónde se lo llevaron y durante 12 días estuvieron en zozobra, hasta que el sábado 30 de agosto recibieron una llamada fatídica: funcionarios de la Administración sandinista los convocaron a reconocer su cadáver.

Menos de una semana antes, la familia del preso político Mauricio Alonso Petri sufrió lo mismo. Una llamada del Instituto de Medicina Legal que les informaba de que, tras 38 días de desaparición forzada, el cuerpo del hombre de 64 años yacía en la morgue, listo para que lo reconocieran y lo enterraran de inmediato, rodeados por un contingente policial armado con fusiles de guerra.