Las tropas de la Guardia Nacional desplegadas con sus armas en torno al Capitolio —las mismas que tanto tardaron en ser activadas en el asalto del 6 de enero de 2021— dejan claro a los legisladores que se reincorporan al Congreso de Estados Unidos tras sus vacaciones de verano que vuelven a una capital, y un panorama político, transformados. El nuevo curso político se perfila fundamental: en él se decidirá si Donald Trump tiene éxito en sus ambiciones de acaparar aún más control en ámbitos que van desde el económico al electoral, antes de unos comicios claves de medio mandato el año próximo, donde puede cambiar el reparto de poder.

El Congreso reabre la sesión legislativa este martes, con una larga lista de tareas pendientes y a la sombra de un Trump convencido de que no deben existir cortapisas a su poder. El clima posvacacional es más que complicado: a las disputas sobre los presupuestos federales, la disciplina fiscal o la dura política de inmigración del presidente se suman las confirmaciones de nombramientos clave en la Administración y el control de las ciudades.

Además, Trump persistirá en su intento de arrebatar al Congreso el poder presupuestario. A todas esas fricciones entre las más altas instituciones del país se añade la decisión de un tribunal de apelaciones de cancelar la mayor parte de la política de aranceles de Trump, un revés que ha enfurecido al republicano y que, si se confirman sus amenazas de apelar, el Tribunal Supremo tendrá que decidir en los próximos meses.