Crecen las protestas, los jueces tratan de bloquear la agenda de la Casa Blanca y la popularidad del republicano no remonta. Las legislativas de noviembre serán decisivas para calibrar la resistencia demócrata

Hace justo un año, en los días previos a la segunda toma de posesión de Donald Trump, un frente gélido que obligó a celebrar la ceremonia bajo techo sumió a Washington en un ánimo sombrío. Una pregunta corría por una ciudad abrumadoramente demócrata tomada por grupos de simpatizantes MAGA (Make America Great Again, el lema del trumpismo), por los nuevos vecinos llegados con el cambio de Administración y por los milmillonarios ansiosos por hacer negocios con ella. ¿Dónde estaría esta vez la resistencia al presidente de Estados Unidos?

Después de todo, una envalentonada movilización ciudadana había recibido a Trump al principio de su primer mandato (2017-2021). En el amanecer del segundo, y tras 10 años en los que activistas, famosos de Hollywood, políticos demócratas, medios tradicionales y el propio sistema trataron sin éxito de pararle los pies, parecía que esa mitad de Estados Unidos había decidido bajar los brazos en vista de la victoria sin peros que había cosechado en las urnas.