Manipulación de mapas electorales, supresión del voto de las minorías y bulos sobre la limpieza del proceso: el presidente y sus aliados se preparan a un año de las legislativas de medio mandato
Un hito importante pasó inadvertido esta semana extraordinariamente cargada incluso para los estándares actuales de la política estadounidense. Entre el aniversario de la victoria de Donald Trump, el triunfo electoral demócrata y el récord de duración del cierre de Gobierno más largo de la historia, no hubo manera de reparar en que el lunes empezó la cuenta atrás de un año para las próximas legislativas. En ellas, se renuevan los 43...
5 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Pero, sobre todo, se dirime la viabilidad de la segunda mitad del mandato de Trump.
Consciente de cuánto se juega en esa cita con las urnas, el presidente estadounidense ya ha lanzado un asalto en diferentes frentes para −si todo va bien, con la ayuda del Tribunal Supremo− alterar las reglas del juego antes (manipulando el mapa del voto), durante (dificultando el sufragio de las minorías) o después de las elecciones (negando los resultados). ¿El objetivo? Que los republicanos no pierdan la Cámara de Representantes y que los demócratas no puedan poner coto a la agenda del presidente, y quién sabe si plantear un impeachment (juicio político) como los dos que le montaron en su primer mandato en la Casa Blanca.







