Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha insultado hasta la saciedad a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, (Fed, por sus siglas en inglés), el banco central del país y la institución monetaria más influyente del mundo. Ansioso por que baje los tipos de interés, Trump le ha llamado en los últimos meses idiota y estúpido, más terco que una mula, señor demasiado tarde... “Lo insulto de todas las maneras posibles para que haga algo. Lo hago de todas las maneras posibles. Soy desagradable. Soy amable. Nada funciona”, reconocía en junio el republicano. Trump también ha amenazado abiertamente con despedir a Powell, aunque haya reculado después, como tantas veces desde que llegó al poder en enero de este año.
La marcha atrás tenía motivos tanto pragmáticos como legales: por un lado,la amenaza de despedir a Powell puso en guardia a los inversores en bonos, elevando la rentabilidad exigida para comprar deuda soberana y demostrando cómo la confianza en el banco central es un bien muy preciado para una economía tan endeudada como la de EE UU, aunque sea la mayor del mundo. “La administración Trump representa una grave amenaza para la independencia de la Fed. Podría dar al presidente Trump más influencia sobre la bajada de los tipos y tendría implicaciones de gran alcance para la economía mundial y los mercados financieros. Podría acabar provocando una venta masiva mucho mayor del dólar estadounidense”, asegura Lee Hardman, analista del Mitsuibishi UFJ Financial Group, el banco más grande de Japón, país que posee el mayor volumen de deuda soberana de EE UU.







