Trump vuelve a amenazar con despedir a Jerome Powell, cuyo mandato termina en seis meses
No resulta fácil convencer a una docena de expertos económicos sobre el rumbo de la política monetaria cuando el presidente del país presiona en una dirección diferente a la que uno considera que debería ir. Ese es el trabajo que lleva desempeñando el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, durante el último año con Donald Trump desde la Casa Blanca amenazando con destituirlo e insultándolo cada semana.
Las actas de la última reunión de la Fed, celebrada el pasado 10 de diciembre, no reflejan nada de esas presiones, pero sí la profunda división interna por el trabajo larvado de uno de los acólitos del presidente de Estados Unidos para que el organismo que decide sobre el precio del dinero rebaje los tipos de forma más agresiva. También evidencian que los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed acordaron analizar los datos de empleo e inflación antes de tomar una decisión, lo que sugiere que en la reunión de finales de enero se tomarán un respiro en la carrera a la baja de los tipos de interés.
Durante la reunión de hace dos semanas, que se prolongó durante una hora y media, Powell tuvo que emplearse a fondo para lograr un consenso para rebajar los tipos. Logró atemperar las discrepancias entre los que creen que el riesgo inflacionario se ha disipado mientras crecen las dudas sobre el mercado laboral y los que consideran que los precios siguen lejos del objetivo del banco central y los datos de empleo no son consistentes por el cierre gubernamental. Finalmente, la Reserva Federal redujo el precio del dinero en 0,25 puntos hasta un rango de entre el 3,5% y el 3,75%.






