El presidente de la Reserva Federal responde ante las amenazas judiciales de la Administración. Se plantea proseguir en la junta de gobernadores para defender la independencia de la institución

Durante meses Jerome Powell se mantuvo estoico ante los ataques furibundos de Donald Trump. De figura quijotesca, enjuto, anodino y serio, el presidente de la Reserva Federal ha dicho basta. Está decidido a plantar cara para defender la independencia de la institución que dirige.

l-anuncia-que-la-fiscalia-le-ha-abierto-una-investigacion-penal.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2026-01-12/el-presidente-de-la-reserva-federal-anuncia-que-la-fiscalia-le-ha-abierto-una-investigacion-penal.html" data-link-track-dtm="">El pasado domingo publicó un insólito video para denunciar que la fiscalía, dependiente del Departamento de Justicia, le ha abierto una investigación penal. La achacó a su negativa a doblegarse a la voluntad del presidente de Estados Unidos. Powell se ha rebelado. Su caso trasciende lo económico para situarse en lo político. Es un debate sobre los límites del poder presidencial que pone a prueba los controles sobre su autoridad: el Congreso y los mercados.

La paciencia de Powell se agotó a mediados de diciembre. El Departamento de Justicia envió unos requerimientos de información sobre su intervención en el Senado durante el verano para detallar los sobrecostes de la remodelación de la sede de la Fed. El edificio Marrimer S. Eccles está situado a unos pocos cientos de metros de La Casa Blanca. Fue erigido en 1930 y desde entonces nunca había sido objeto de reforma. Las instalaciones estaban viejas, deterioradas y llenas de parches para actualizar las dependencias del viejo inmueble. Powell decidió emprender una ambiciosa reforma justo antes de la pandemia. Las obras se vieron afectadas por la covid, la crisis de precios posterior y el corte de la cadena de suministro. El proyecto original se amplió cuando se añadió un corredor para conectar los edificios administrativos aledaños con el principal. Y un gran aparcamiento subterráneo para los cerca de 1.500 trabajadores de la institución. El presupuesto original de 1.800 millones de dólares se disparó hasta los 2.500 millones, algo habitual en todas las remodelaciones de edificios públicos.