El serbio Novak Djokovic es el último tenista en quejarse por el intenso olor a marihuana en el Centro Nacional de Tenis USTA Billie Jean King, en Flushing Meadows, Nueva York. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA ULASHKEVICH
| Por Javier Otazu |
Nueva York (EFE).- El olor a marihuana, todo un clásico en la ciudad de Nueva York, se ha convertido también en una queja reiterada de los tenistas más reputados del Abierto de Estados Unidos, a los que se unió el serbio Novak Djokovic.
«No soy un gran fan de ese olor, más bien de ese hedor. Pero aquí es legal, y de algún modo tenemos que aceptarlo como es. Lo notas en todas partes, en los entrenamientos, en los partidos. Sencillamente, es así», resumió el serbio en la rueda de prensa del jueves.
Efectivamente, el Abierto de EE.UU. no es una excepción en una ciudad donde la marihuana puede olerse desde las 8 de la mañana, consumida por los obreros de la construcción o los cajeros de un supermercado antes de comenzar su jornada laboral, a los que luego se suman otras categorías profesionales -o de desocupados- que dejan durante todo el día efluvios inconfundibles.











