El mundo de hoy funciona así. Un simple clip de vídeo transformó lo anecdótico en lo noticioso sin que Carlos Alcaraz siquiera hubiera puesto el primer pie en la competición del US Open. A tres horas de su debut contra el chopo Reilly Opelka, finalmente resuelto con autoridad, el cráneo afeitado del murciano dio la vuelta al mundo y se esparció masivamente por medio de las redes sociales, inundadas de memes y comparaciones. El culpable, según adelantó Feliciano López antes del duelo contra el estadounidense (6-4, 7-5 y 6-4, tras 2h 05m) y confirmaría después el tenista, su hermano Álvaro. Una arriesgada maniobra nocturna: “Lo tenía largo y quería cortármelo, pero se equivocó con la maquinilla y, al final, lo mejor era hacerlo así…”.
Poco a poco, Alcaraz ha ido convirtiéndose en un devoto de la peluquería y con frecuencia recurre a su amigo Víctor Barber, quien antes de coger las tijeras y emprender su negocio se dedicaba a deshuesar jamones en Murcia. En pleno Roland Garros viajó a París para rasurar las sienes, la nuca y la barba del deportista, que esta vez tuvo que improvisar con la ayuda de su hermano mayor. El experimento no terminó de salir bien. “La única forma de arreglarlo era raparlo del todo. En unos días crecerá y estará bien. A algunos les gusta y a otros no, pero yo me río mucho con las reacciones. Es lo que hay, pero ahora no puedo hacer nada”, contestó con humor.













