En su línea de vinculación del evento con el territorio que lo acoge, la pelota vasca ha sido el elemento elegido este año para el propósito de Flamenco On Fire, festival de referencia del género que se celebra del 26 al 31 de agosto en Pamplona. A ojos profanos, puede que ambas disciplinas no se entiendan cercanas, pero basta con asistir al acto de hermanamiento para que las distancias se acorten. En el transcurso del mismo, celebrado en el frontón de la calle Mañueta, a escasos metros de la casa natal del guitarrista

7/cultura/640303217_850215.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/diario/1990/04/17/cultura/640303217_850215.html" data-link-track-dtm="">Sabicas, origen y razón de la cita, se escuchan palabras que desvelan paralelismos, por ejemplo su internalización, pero, y quizás lo más sorprendente, la presencia de la población gitana navarra en su ejercicio. Hubo homenajes a pelotaris históricos, pero la mayor cercanía quizás se produzca a través de la observación y disfrute de ambas: un partido de pelota de exhibición, pero de lo más competido, y un par de estilos de guitarra flamenca bien interpretados. Dos artes que requieren esfuerzo y demandan el mismo silencio para su disfrute.