Recuerda sonreír, que estás más guapa. Siéntate bien, que te vas a hacer daño. Esa ropa enseña demasiado las piernas; no es adecuada. Los errores son solo tuyos, pero los méritos de tus logros se los atribuyen otros. Si decides poner límites, eres un problema, porque están acostumbrados a sobrepasarlos sin consecuencias. Si haces frente a un trato injusto, lo ven como una amenaza a su poder. Eres la persona más preparada de la sala, pero insisten en explicarte cosas que ni conocen ni les has pedido. Hablan de igualdad, piden igualdad, dicen querer igualdad… pero no están dispuestos a cambiar nada. Igualdad sí, pero que no les incomode ni les obligue a asumir responsabilidades. Y, pese a ello, las que experimentamos el síndrome de la impostora somos nosotras. ¿Cuándo quemamos todo?
Lucía Otero López. A Coruña
Anoche acudí a un concierto de Mago de Oz en Colmenar Viejo. El ambiente era festivo, mágico. Cómo cambia el estado de ánimo la música, qué necesaria es. Salva, cura, estremece... Sin ella no se puede respirar; es oxígeno en los tiempos de la cólera, de la ira y del dolor. Ojalá más música pagana en el aire y menos ruido de guerras. Gracias a la música, a los músicos, al arte... Sois la banda sonora de nuestro día a día, nuestro remedio cuando todo parece desvanecerse.






