El alivio por el acuerdo firmado con Washington que supuestamente frena la guerra arancelaria con Europa y da “estabilidad y previsibilidad” a sus empresas ha durado poco. Las nuevas amenazas de Donald Trump, que ahora esgrime aranceles “sustanciales” adicionales contra una Unión Europea que —a su juicio— cuenta con una legislación digital “discriminatoria”, vuelven a sacudir a Bruselas. Frente a la nueva andanada del republicano, el Ejecutivo comunitario defiende su “derecho soberano” a regular su espacio digital.
“Es derecho soberano de la UE y de sus Estados miembros la regulación de actividades económicas en nuestro territorio de forma consistente con nuestros valores democráticos”, ha replicado la portavoz jefe de la Comisión Europea, Paula Pinho.
La precisión de que esto se aplica tanto a la UE como bloque como a los Estados miembros individuales es importante, subrayan fuentes comunitarias, porque Trump no solo amenaza a los Veintisiete por sus normas digitales pioneras en materia de moderación de contenidos, especialmente la DSA y la DMA. También tiene ahora en su punto de mira a aquellos países que, como España o Francia, aplican la denominada tasa Google a las grandes empresas digitales —buscadores, plataformas o redes sociales—, con ingresos superiores a los 750 millones de euros en todo el mundo.






