Por mucho que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lance amenazas y ultimátums, o haga declaraciones histriónicas, la Comisión Europea se mantiene absolutamente fiel a su estrategia para encarar la guerra comercial: apuesta extenuante por la negociación sobre los aranceles y no entrar al trapo de las provocaciones lanzadas desde Washington. Y así ha sido este jueves. “Trabajamos activamente por lograr un acuerdo lo más rápidamente posible”, ha apuntado un portavoz oficial del Ejecutivo de la UE. Fuentes comunitarias van incluso un poco más lejos y muestran una confianza moderada en que el pacto se alcance en ese periodo de dos semanas que Trump ha fijado como plazo antes de mandar cartas a sus contrapartes en la negociación exponiendo sus condiciones, acompañadas de un ultimátum en caso de rechazo.

Desde la orilla europea, el anuncio estadounidense sorprende ―si tal cosa puede decirse con Trump de por medio― porque en las últimas semanas parecía que las negociaciones entre Bruselas y Washington habían entrado en una senda productiva. “Todavía hay negociaciones políticas y técnicas”, subrayan los portavoces oficiales. En privado, las fuentes mantienen opiniones diversas. Las hay optimistas y otras que lo son menos. Si bien, estas últimas no es que vean el acuerdo lejos o imposible, lo que temen es la imprevisibilidad de Trump.