Desde hace un par de temporadas, el pantalón capri, una prenda con nombre de isla italiana, amenazaba con su inminente regreso, pero todo parecía indicar que se trataba más de una fantasía de la pasarela que de una tendencia tangible en el asfalto. Hasta ahora. El diseño casi octogenario de la alemana Sonja de Lennar —un hito para el armario de la mujer en los años cincuenta por su talle alto que pulía al instante la cintura y daba protagonismo a los tobillos— ha terminado este verano por cuajar en la calle.
Tras el rotundo homenaje que ha recibido en la pasarela de la mano de Louis Vuitton, Carolina Herrera o Versace, el desfile alternativo que se crea durante las semanas de la moda lo ha ensalzado como un hit que terminará por establecerse en los meses del otoño. La capital danesa ha sido la última en sumarse al boom del fit pesquero —toda una segunda piel para Audrey Hepbturn o Marilyn Monroe en sus comienzos— con una renovada manera de abordarlo.
En color negro y con una silueta ceñida que recuerda a la de unos leggings deportivos, ha sido la base de estilismos rotundos este verano que no deberíamos pasar por alto. Además de la fórmula minimal —pero efectiva— en la que Bella Hadid lo combina con un top también ajustado y sandalias de tacón para poner su esbelta figura en un primer plano, las danesas han sabido dar una vuelta de tuerca al fenómeno mezclándolo con camisas masculinas anudadas al ombligo o polos náuticos superpuestos.






