De escuetas dimensiones y ceñido a la garganta en un intencionado descuido a modo de bandana, prolifera en la temporada hasta hacerlo imprescindible en los estilismo venideros
Quién podría imaginar que un trozo de tela usada por los marineros en la cubierta de los barcos para quitarse en sudor terminaría por colonizar la pasarela. Elemento indisoluble de la estética corsaria durante siglos, lo de ceñirse alrededor del gaznate se derivó de una costumbre noble para evitar que el cuello de la camisa se ensuciara o —bien que por su rigidez— no causara heridas en la piel. En el atuendo de los piratas, podía desde proteger del sol cegador del Caribe a improvisar un torniquete o disimular las manchas de alquitrán y sangre durante una contienda.
Ese halo seductor y ‘canalla’ que ha envuelto su presencia desde tiempo remotos, sobre todo de escasas dimensiones y bien anudado con un descuidado nudo o un lazo de varias vueltas, se replicó con tesón durante el siglo XX. Liso o al estilo bandana, de tiro corto y con micro estampados, se popularizó en el spaghetti Western (y su posterior réplica en la música country con artistas como Jimmy Dean) tanto por su valor estético como práctico, al proteger también de las inclemencias del tiempo y el polvo a menudo generado en las ciudades del oro.






