Escuchar podcasts se ha convertido en un hábito entre muchos adultos. Los consumimos mientras hacemos deporte, realizamos las tareas del hogar o conducimos. Ofrecen la posibilidad de encontrar aquellos programas que más se adapten a nuestras preferencias porque la oferta es muy amplia. Pero muy pocos de estos formatos están pensados para un público infantil o para compartir en familia. “No se hacen porque nadie sabe si van a funcionar. Para producir un programa para niños tienes que tener paciencia, lleva tiempo que el público se enganche”, explica Robert Carpenter, cofundador del proyecto Cumbre Kids, que incluye cuatro podcasts para niños y familias de habla hispana con más de 250.000 descargas mensuales (Cráneo, ciencia para niños curiosos, Los negocios de Barren, Buenas noches, Cráneo y Camaléon, ciencia de animales para niños).

Solamente el 2% de la programación de podcasts en las principales plataformas de audio generalista en España está dedicado al público infantil, según el artículo Consumo de audio en la infancia y la adolescencia: Radio y Plataformas Digitales. Además, es complicado saber si los niños los escuchan. “El Estudio General de Medios (EGM) emite datos de audiencia a partir de los 14 años, con lo cual no sabemos qué está pasando por debajo: si escuchan, si no escuchan, cuándo lo escuchan o cómo lo escuchan”, explica en declaraciones a este periódico Rebeca Martín Nieto, una de las autoras del estudio y profesora de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid. Pero que no haya datos sobre esos hábitos no significa que no se conozcan los beneficios de escucharlos en familia.