La fiesta de apertura de la Vuelta, que comienza hoy por tierras piamontesas, se dio en la abarrotada Piazzetta Reale de Turín, tan bullicioso el lugar por la música de la organización y tan entusiasmados los aficionados con el ramillete de 17 italianos inscritos. Ninguno como Ciccone (Lidl-Trek), que si tiene piernas es candidato al podio, aunque también requeridos a grito pelado para el autógrafo de turno Pellizzari (Bora), Tiberi (Bahrain), Ganna (Ineos) y Caruso (Bahrain), que se cayó con la lluvia, se fracturó la muñeca y no podrá correr. De fondo, Te estaba esperando, de Antonio Orozco, la sintonía oficial de este año y una alegoría que tatarea Italia, que aguarda con ilusión ampliar los seis coronados en la carrera.
El primero fue Angelo Conterno (1956), tupé de época y sorpresa ante el francés Bobet, triple vencedor del Tour; el suizo Koblet; y el belga Van Steenbergen, rey de las clásicas, además de Bahamontes. Pero el laurel fue para Conterno, Penna bianca [pluma blanca] por su mechón canoso. Con frío y nieve comenzó la carrera en Bilbao y en la segunda etapa, de Santander a Oviedo, Conterno sacó tres minutos de ventaja que logró salvaguardar —Jesús Loroño acabó segundo a 13s—, por más que en la noche anterior a la última etapa le aconsejaran que lo dejara porque arrastraba una broncopulmonía con gran fiebre.











