Este artículo fue publicado conjuntamente con Los Angeles Times y Puente News Collaborative, una sala de redacción bilingüe sin fines de lucro, organizadora y financiadora dedicada a ofrecer noticias e información de alta calidad y basadas en hechos sobre la frontera entre Estados Unidos y México.

Dentro de un contenedor de transporte sin ventanas y oscuro, convertido en un centro de mando de vigilancia de alta tecnología, dos analistas observaban sus pantallas que mostraban datos procedentes de un dron MQ-9 Predator B. Buscaban a dos adultos y un niño que habían cruzado la frontera entre Estados Unidos y México y habían huido cuando un agente de la Patrulla Fronteriza se acercó en una camioneta.

Al otro lado de la base de Fort Huachuca, había otro antiguo contenedor de transporte, este ocupado por un piloto de drones y un operador de cámara, que giraban la cámara del dron para escanear 9 millas cuadradas (23 kilómetros cuadrados) de arbustos y saguaros en busca de migrantes. Al igual que el centro de mando, el antiguo contenedor de transporte estaba a oscuras, iluminado únicamente por el resplandor de las pantallas de los ordenadores.

La búsqueda de los tres migrantes puso de manifiesto cómo la tecnología avanzada se ha convertido en una parte fundamental de los esfuerzos de la Administración Trump por proteger la frontera. Este tipo de dron, utilizado anteriormente en guerras, fue operado por la división de Operaciones de Seguridad Aérea Nacional de Aduanas y Protección Fronteriza en la base militar situada a unos 110 kilómetros al sur de Tucson, en el Estado de Arizona. En abril se permitió a un periodista observar la operación con la condición de que no se revelaran los nombres del personal y no se tomaran fotografías.