“No me gustas tanto. Sencillamente, estoy ovulando” se ha convertido en una de fase común en los memes y se ha convertido en el punto de partida de vídeos que tanto con tono cómico como desde la perspectiva ginecológica hablan acerca de cómo el deseo sexual femenino aumenta durante la ovulación. Es entonces cuando los niveles de estrógeno y testosterona, hormonas relacionadas con el deseo, alcanzan su punto más alto del ciclo. Eugenia Mindurry, responsable y portavoz de Cyclo, explica que desde una perspectiva biológica, es el momento fértil del mes, por lo que el cuerpo tiende a aumentar el deseo como forma de facilitar la reproducción. “Pero no todo es reproducción: es también una etapa de mayor conexión con una misma, con el placer y con lo social. Durante la ovulación, el cuerpo está biológicamente más receptivo al contacto, la sensualidad y la atracción. Hay estudios que muestran cómo incluso nuestros sentidos —como el olfato— se agudizan para detectar posibles parejas fértiles o compatibles”, comenta. Pero… ¿qué pasa cuando esa ventana fértil se cierra y bajan los niveles de dopamina, testosterona y estrógenos? “Entonces, puede que aquello que nos resultaba atractivo deje de parecérnoslo. No es asco literal, sino una bajada de la excitación fisiológica que estaba filtrando la percepción. Observarlo sin juzgarse es el primer paso. Nuestro cuerpo no se equivoca: solo se expresa de distintas formas a lo largo del ciclo”, dice.