Reglas que se retrasan o que se adelantan. Menstruaciones que desaparecen por completo o que se repiten en un mes. En las últimas semanas, cientos de mujeres han compartido en redes sociales alteraciones en su ciclo menstrual. Más allá del efecto viral —que hace que más mujeres se lancen a contar algo que también ha podido sucederles en otros momentos—, de las teorías de la conspiración o de quienes lo asocian a movimientos cósmicos, la respuesta a esa alteración puede estar en el calor extremo que estamos viviendo.

La evidencia es limitada pero existe: las altas temperaturas impactan en el ciclo menstrual. “Hay pocos estudios, pero vemos que el aumento de temperatura influye en el ciclo menstrual porque hay un aumento del estrés en el cuerpo y eso eleva el cortisol y afecta al eje de síntesis de hormonas. Eso puede favorecer esa activación del ciclo menstrual y modificarlo, alargarlo, acercarlo, hacer la regla más dolorosa...”, explica la directora del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital San Pau de Barcelona, Elisa Llurba. Cualquier factor estresante puede afectar, por tanto, al ciclo menstrual y eso incluye épocas complicadas, periodos de exámenes o altas temperaturas.