Un presunto caso de discriminación lingüística ocurrido en una heladería del distrito de Gràcia, en Barcelona, ha levantado polvareda tanto en el barrio como en las redes sociales. La franquicia del negocio fundado por el argentino Leandro Rincón amaneció vandalizado el martes después de que el concejal de distrito de ERC
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uerra-republicana-catalunya/" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/noticias/erc-esquerra-republicana-catalunya/" data-link-track-dtm="">Guillem Roma lo haya denunciado por “vejar” a su pareja por hablar catalán cuando fue a comprar un helado. El local, situado en el número 128 de la calle del Torrent de l’Olla, en el corazón de Gràcia, amaneció el martes vandalizado y plagado de pintadas y carteles que acusaban al establecimiento de tener una postura “anticatalanista” y “discriminatoria” respecto a la lengua catalana.
Antes de abrir al público a las 14.00, empleados del local se apresuraron a limpiar los grafitis que tildaban al local de “fascistas de mierda”. Entre las pintadas que tapaban el nombre del negocio, una veintena de adhesivos amarillos, también retirados, leían: “Este local no respeta el catalán” o “el turismo mata la ciudad”.






