El zoque malagueño es otra de las muchas variedades de las magníficas sopas frías que nos ofrece la cocina andaluza. El zoque hoy día se caracteriza, en general y salvo variantes muy locales, por elaborarse sobre todo con ingredientes rojos o rojizos, como tomate, pimiento y zanahoria, ingrediente este último que no es muy habitual en otras sopas frías. Cuenta Fernando Rueda en su libro La cocina popular de Málaga que el término zoque deriva del árabe suqât, que significa desecho u objeto sin valor, aludiendo posiblemente al pan duro que se emplea en este plato.

Se llama también zoque a una receta propia del pueblo malagueño de Benamargosa, en la Axarquía, cuya base es el limón cascarúo, una variedad cítrica con una gruesa parte blanca (albedo) bajo la piel y de pulpa moderadamente ácida, que, como cuenta nuestra compañera Esperanza Peláez, aún aparece en la Semana Santa malagueña como golosina saludable que se vende en puestos ambulantes. Para este zoque, el limón se pela para retirar la parte amarilla de la piel dejando todo lo blanco que se pueda, se trocea y se aliña con un majado de pan, ajo, aceite, vinagre, sal y un golpe de pimentón dulce. Se aclara este gazpachillo con agua y se vierte sobre los limones.